El Arte y la Religión
Durante siglos, la religión ha sido la fuerza que guía la vida cotidiana, el pensamiento y las emociones de la sociedad. Por lo que el arte se convirtió en el medio más poderoso para expresar esa espiritualidad. En Europa y en el mundo novohispano, las obras religiosas no sólo buscaban representar lo divino, sino también enseñar, conmover y reafirmar creencias en comunidades donde la mayoría no sabía leer ni escribir. La religión no sólo inspiró temas, sino también técnicas, estilos y una búsqueda constante de perfección que aún hoy define parte fundamental del patrimonio artístico.
LA CREACIÓN
A lo largo de la historia, el ser humano ha intentado responder a una de las preguntas más profundas: ¿de dónde venimos? Antes de la ciencia moderna, el arte fue una de las formas más poderosas de explorar esas preguntas. Pintores y escultores representaban escenas de creación divina, el inicio del mundo o los primeros seres humanos como una manera de ordenar el caos y dar sentido a la existencia. En Europa y en la Nueva España, estas obras no sólo transmitían la interpretación bíblica del origen del universo, sino que también reflejaban inquietudes personales, dudas espirituales y el deseo de comprender lo que parece inalcanzable.