La virgen y México
La Virgen de Guadalupe ocupa un lugar fundamental en la identidad cultural mexicana, no sólo como figura religiosa, sino como símbolo de unidad, pertenencia y resistencia. Su imagen ha acompañado procesos históricos clave, desde la época colonial hasta movimientos sociales contemporáneos, convirtiéndose en un emblema que trasciende lo espiritual para integrarse en la vida cotidiana, el arte y las tradiciones populares. En el arte mexicano, su presencia se reinventa constantemente: aparece en murales, pinturas, fotografías y expresiones urbanas que reflejan devoción, identidad y arraigo. Más que un icono religioso, la Virgen es un puente entre pasado y presente, entre lo sagrado y lo cultural, y una de las representaciones más profundas del espíritu colectivo mexicano.